Mostrando entradas con la etiqueta Títulos de la colección. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Títulos de la colección. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de septiembre de 2016

Alfonso Gálvez: Nictálopes

Al fin podemos compartir con vosotros la nueva publicación de Sol y sombra: Nictálopes, de Alfonso Gálvez. Se trata del primer poemario que hemos editado en San Sebastián, ciudad a la que se ha trasladado Sol y sombra recientemente, lo que nos ha ocasionado una breve pausa en nuestra actividad.


El título de este poemario sugiere algunas claves sobre su contenido. La nictalopía consiste en la disminución acusada de la capacidad de visión de noche o con escasez de luz. La noche atraviesa los doce poemas de esta plaquette, pero se trata de una noche profunda, frente a la cual todos somos nictálopes. Y esta noche contiene toda la inmensidad del mundo latente en su oscuridad, todo el tiempo, todos los cuerpos. El poeta permanece en vela para escudriñar la noche y lo que en ella late, lo que bajo ella acontece:
lo que desespera languidez en una mueca irremediable
lo que se descubre en el poro lo insalvable de las formas a medianoche 
como una herencia maldita como una herencia irrenunciable que no sirve 
hay larvas de obsidiana en la carne que estremece
un reguero de sudor un residuo 
los cuerpos hundiéndose en las diagonales de los cuerpos
un trance desconocido por el humo un límite desleído por las yemas 
han estallado crisálidas en la horizontal del pliegue en lo perdido de la piel de láminas 
todo lo que hallan de oscuridad es un fuego exacto un laberinto inacabable en lo inmediato 
ese rápido chocar de huesos en la hermosura de tristeza
esa multitud de orgasmos que se llena en el hueco del vacío 
nos encontramos desnudos en los vértices de la memoria
nos encontramos descalzos en la huella de hilo del olvido

Esta edición consta como siempre de 75 ejemplares numerados y firmados por el autor, y la ilustración de portada ha sido realizada por María Saro. Hay ejemplares disponibles en la librería Gil y a través de la sección de pedidos.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Julio Monteverde: Las hojas rojas

Terminamos el año 2015 con la publicación de Las hojas rojas, de Julio Monteverde. Podríamos decir que este poemario refleja perfectamente la herida del otoño, que consiste en estar tocado de muerte por la conciencia de que toda la plenitud de ese estallido de colores lo es todo y a la vez no es más que lo que precede al desierto del invierno. Así, este poemario está atravesado por un sentimiento crepuscular, si se puede llamar así a un modo de estar en el mundo en el que se es consciente de que todo está abocado a la desaparición. Esta idea está presente en versos como
los días serán más oscuros te nombrarán
una celda de agua no podrá retenerme eternamente
o
de otoño irremediable y que ya está aquí para siempreel día será largo yo querría que este momentono se perdiera nunca bajo el peso de la luz
Y, sin embargo, la vida acude a la llamada de la vida, y el mundo deslumbra con su capacidad para nuestro maravillamiento, y el amor llega como siempre para Julio Monteverde como tabla de salvación desde la que sobrevivir, y proteger la ternura, y ver crecer juntos las bellas flores tristes:
tengo frío aquí y los años me aterran
mira lo que me ha pasado amor
es terrible y tengo miedo
la oscuridad no tardará en llegar por dentro
la muerte a caballo
si tú me has salvado es porque el tiempo es variable
cuando estamos los dos solos en el sonido de tu voz

La edición ha sido realizada en una tirada de 75 ejemplares numerados y firmados por el autor. La cubierta incluye un dibujo realizado por María Saro y basado en un poema-objeto realizado colectivamente durante una presentación y elegido por el autor debido a una serie de coincidencias azarosas. De momento se pueden encontrar ejemplares en la librería Gil y a través de la sección de pedidos.

Incluimos el tercer poema de Las hojas rojas para abrir boca:

lazos de amistad

el tiempo abre los caminos
tiene amplias galerías desiertas como playas
desde las que se divisa el continente
en mis sueños ellos siempre vuelven
una y otra vez condenados por crímenes antiguos
son cadáveres me hablan como si tuviera que salvarles
yo les pongo un cuenco en el suelo
y les dejo acercarse los codos en la mesa
aquella música vuelve a sonar ellos
golpean la ventana con su anillo
qué hice para que regresen en sus caballos
y me persigan por caminos de tierra
los vínculos eran de otro tiempo
estoy formado por su luz
aunque ya no tenga nada que decirles mis manos
van solas hacia ellos quieren volver a tocarlos
les sigo esperando y no quiero que regresen
el choque es demasiado hondo
pero en las calles a veces
les sigo buscando y estoy desnudo
porque el cadáver soy yo

lunes, 27 de julio de 2015

Antonio Méndez Rubio: A pulso

Hay hechos que, casi sin quererlo, constituyen humildes pero bellos hitos en nuestras pequeñas historias personales y proyectos colectivos. Nos alegra anunciar que acabamos de publicar la décima plaquette de Sol y sombra: A pulso, de Antonio Méndez Rubio. Este poemario está escrito bajo el signo de la desaparición, puesto que en él se recogen recuerdos e imágenes —casi «diálogos» según el propio Antonio— que llenan el vacío aún palpitante que dejaron recientemente personas próximas al autor. Ante la presencia incontestable de la muerte, sólo cabe la palabra que testimonie la huella luminosa de ciertos momentos vividos en común. Así, se percibe que abordar este poemario ha requerido una presencia de espíritu para sobreponerse a la sombra de la ausencia y sostener a pulso la verdad del recuerdo mediante una escritura cuyo íntimo temblor es la mejor prueba de su autenticidad.


Como es habitual, esta plaquette consta de una tirada de 75 ejemplares numerados y firmados por el autor. La ilustración de cubierta está realizada por María Saro. Hay ejemplares disponibles en las librerías santanderinas Gil y La Vorágine, así como a través de la sección de pedidos.

Para terminar, aquí os presentamos a modo de muestra dos de los poemas de A pulso:

Tu tiempo, letra a letra, amenaza con una lengua oíble. La distancia a la voz es igual que la que va desde un día a otro. Con cada afirmación se mueve un párpado. Es posible esperar, hablar y salvar nada. Fuera de ritmo, de sí, la rabia se secuestra a sí misma. ¿Lo ve todo? Ninguna mariposa descansa en la nieve, ni se apoya justo encima de un libro. Sabe que te debe algo, aunque no sea momento. Una moneda al aire, un fragmento de cielo.

(Félix Grande)


Te creí. Te creo. Puedes ver lo difícil que es cuidar de una palabra. Puedes saberlo y no precisamente eso es gracias a mí. El corazón del fruto es más duro que el hecho de que haya árboles que, vistos de lejos, se puedan parecer entre sí sin pretenderlo. Ninguna tasa, ninguna tara se corresponde con la turbiedad de esperarnos de día, con esta fuerza blanca con forma de regalo donde no hay otro regalo que no pase por el clima de rozar tu silencio, de imaginarte entrar, por fi n sin mí, en un nuevo verano.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Carmen Crespo: Cuerpo o el corazón del mundo todavía

Ya está en las librerías el noveno título de Sol y sombra: Cuerpo o el corazón del mundo todavía, de Carmen Crespo. Al leer este poemario resulta inevitable recordar las palabras de Olvido García Valdés, cuando sostiene que «un poema (...) es el lugar donde las palabras alcanzan a las cosas: en él late el hálito de lo que no estará, o de lo que estará cuando uno ya no esté. Reconocer y nombrar lo descarnado, pero no perecer». Y no sólo eso: en él también late el hálito de lo que estuvo y dejó de estar. En este poemario hay ruinas, ascuas, estallidos y herrumbre del pasado. Pero la autora, centinela de la memoria, está cerca «de los que oyen de los que creen de los que cosen», de todos aquellos que perviven y que alimentan todavía el corazón del mundo. Y Carmen Crespo habita esta plenitud abandonada para decir la «nostalgia de los cuerpos minúsculos», de los cuerpos evaporados.


Como en anteriores ocasiones, la edición de este poemario consta de 75 ejemplares firmados y numerados por la autora. La plaquette incluye un dibujo de cubierta realizado por María Saro. El poemario se encuentra disponible en la librería Gil y en La Vorágine, ubicadas en Santander. Próximamente os avisaremos si está disponible en más librerías.

A continuación incluimos un poema de Cuerpo o el corazón del mundo todavía:

aquí no había una casa quemada
solo una ráfaga pegajosa como el perfil de las aves

remando hacia la otra orilla
pétalos gramolas puños sobre los manteles

semejantes al zumbido de los pecios
en qué se convirtió su vendaval

su resaca de espuma
su ferocidad sobre los guijarros

repas à toute heure

y las voces de los niños
espesando la liturgia de las vértebras

entre la herrumbre coagulada por la brisa
ella sola se lleva la luz

es el ladrido de la sal
es la nostalgia de los cuerpos minúsculos

donde caemos como visillos rendidos
como truenos espetados en los zaguanes

pero solo nosotros de centinela
donde se oyen caballos que no son

viernes, 8 de agosto de 2014

Patricia Fernández: El bioma de los muertos

Ya está en la calle la octava plaqueta de Sol y sombra. Esta nueva entrega se titula El bioma de los muertos, de la autora Patricia Fernández. Decir que este poemario se sitúa en la perspectiva de la muerte sería claramente insuficiente, ya que lo esencial es el modo singular en que lo hace: la autora parece hablarnos de nuestro mundo desde la muerte, relatando qué queda de la vida en los ojos de un muerto, o qué es todo aquello que los muertos recuerdan y aman y anhelan de la vida. El poemario compone un paisaje de imágenes oscuramente bellas, fruto de una fantasía exuberante que crece a la luz del día y a la sombra fértil de la muerte. Imágenes que llegan a despertar ciertas dudas: ¿es un vivo o un muerto el que nos habla? ¿Es el delirio poético de un vivo, o las imágenes clarividentes del sueño de un muerto?


Esta edición consta de una tirada de 75 ejemplares firmados y numerados por la autora, e incluye un dibujo en la cubierta realizado por la ilustradora de la colección, María Saro. El poemario se encuentra disponible en la Librería Gil, La Vorágine, y Kattigara (todas ellas en Santander).

A continuación incluimos el poema que abre El bioma de los muertos:

He pensado en ti día y noche porque noche tras día crujían las alas bajo el peso cósmico.
Pensaba en ti como piensa la paloma en dios
trabada en la trampa.
Pensaba en ti al apretar la almohada y partir el cuello
del bebé de ángel.
Pensaba en ti tras cruzar a nado tu bañera.
Pensaba en ti, porque si pensaba en mí, eras tú quien
respondía al otro lado.

sábado, 22 de febrero de 2014

Eugenio Castro: Las insomnes

Por fin podemos anunciar la publicación del séptimo número de la colección. Acaba de salir a la luz Las insomnes, de Eugenio Castro, que reúne una selección de 20 poemas en prosa realizados durante los últimos años mediante el procedimiento de escritura automática. A través de esta técnica, que implica una aproximación inédita y exigente frente a la escritura, desaparece toda noción convencional de autoría y estilo, ya que la multitud silenciosa que habita dentro de uno se asoma cada vez al abismo de su propia boca de sombra para descubrir después que «de la boca les salió un insomnio lleno de harapos». Estos harapos, fragmentos desgarrados de la experiencia, del lenguaje y del propio yo, son las insomnes: las palabras reveladoras que surgen cuando todo lo demás duerme.


Esta edición consta de una tirada de 75 ejemplares firmados y numerados por el autor. Como es habitual, la edición cuenta con una ilustración de cubierta realizada por María Saro. El poemario se encuentra disponible en Enclave de Libros (Madrid), y en la Librería Gil y La Vorágine (Santander).

Aquí os ofrecemos una breve muestra de Las insomnes:


Te ofrezco mi saliva para que ocupe el hueco de tu maldad. Te crucifico con una estrella e hinojo. Quiero que sientas la debilidad de los siglos.

*

Te crucifico de ortigas para que alcances la bondad. Te muero de uva. Te distingo entre la vid. Así nos protegen las ascuas de la muerte. Una pelota rueda por tu espalda para decirme la verdad de la desolación.

martes, 31 de diciembre de 2013

David Vegue: Genealogía del sueño

Tal y como anunciamos hace unas semanas, despedimos el 2013 con la publicación de una plaquette firmada por el poeta David Vegue, y que lleva por título Genealogía del sueño. El acercamiento a este poemario hace que el lector se asome a una suerte de iluminación profana, ya que se encuentra plagado de imágenes reveladoras, como si el poeta fuese un eremita o un asceta de la belleza que regresa de un viaje iniciático para hacernos partícipes de lo que ha encontrado. Así, David Vegue nos entrega en sus poemas aquello que le ha sido desvelado a través del ojo, de la mirada como facultad esencial que permite ahondar en el mundo y en el sueño para llegar a una concepción más elevada de la realidad. Como se afirma en uno de los poemas, «los ojos no ven, saben», y David Vegue nos ofrece esa sabiduría en cada uno de sus versos.


Este nuevo título de la colección estará disponible próximamente en la Librería Gil y en La Vorágine. Además, probablemente se distribuirán algunos ejemplares a librerías de otras ciudades, y estamos como siempre abiertos a pedidos. Todos los ejemplares están firmados y numerados por el autor, e incluyen una ilustración de cubierta realizada por María Saro que refleja de forma reveladora y fidedigna gran parte del sentido del poemario.

Éste es uno de los poemas incluidos en Genealogía del sueño:


De profundis

Puede que no decir las cosas por su nombre
equivalga a la arena
pero decirlas equivale al mar.
De una u otra forma
condenados están
tus pasos a vivir en lo profundo,
a caer, tras el éxtasis,
como el pájaro que cae tras el vuelo a la tierra.
Eso que ves en la caída, dando
vueltas, fundiendo el incendio azul
del cielo con la hierba seca
de paredes y extraños animales
que abandonan su forma, es el mundo
visto desde otro mundo
donde quizá no exista ni la arena ni el mar
y caer hacia abajo sólo sea
llegar al mismo punto.
                                 Como un ángel
que se quita las alas para poder volar
por fin hacia sí mismo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Vicente Gutiérrez Escudero: En la última mano

Ya está disponible la nueva plaqueta de la colección: En la última mano, de Vicente Gutiérrez Escudero. El quinto título de Sol y sombra está compuesto por 20 poemas-collage, realizados mediante un procedimiento que el autor lleva practicando profusamente durante años como medio fundamental de exploración en el lenguaje poético. Este poemario gira alrededor de dos amantes que se buscan y se tientan, que se miran hambrientos y juegan, pero sobre los que gravita la persistente amenaza de la disolución. Esta particular experiencia del erotismo ligado sin remedio a la fugacidad crea una inquietante inestabilidad donde se desdibujan continuamente los límites entre los labios y la distancia, entre la mano y la lluvia, entre lo carnal y el hielo que se deshace una y otra vez.


En este número hemos decidido dar el salto a 75 ejemplares (como siempre firmados y numerados, y con ilustración de cubierta realizada por María Saro), lo que nos va a permitir realizar una mayor distribución. Próximamente la plaqueta estará disponible en la Librería Gil y en La Vorágine, ambas en Santander. Además, podéis poneros en contacto con nosotros en cualquier momento para realizar pedidos.

A modo de invitación a su lectura, os presentamos uno de los poemas que componen En la última mano:

sábado, 27 de abril de 2013

Ana Gorría: La soledad de las formas

Comenzamos el 2013 con la publicación del cuarto título de Sol y sombra.  En esta ocasión, tenemos el placer de anunciar La soledad de las formas, de Ana Gorría. Se trata de diez poemas en prosa que gravitan en torno a la paradoja de «respirar como un río contra todo lo que desaparece» y la consciencia de la distancia insalvable que existe entre uno mismo y todo aquello que se pretende alcanzar. Así, el poemario se sitúa en el límite de lo que se puede nombrar, en la inestable y frágil frontera entre lo que aún existe y lo que ya se ha desvanecido.


Como es habitual, esta edición consta de 50 ejemplares firmados y numerados. La cubierta incluye una ilustración de María Saro. Por el momento está disponible en la Librería Gil y en La Vorágine, ambas en Santander. A continuación incluimos uno de los poemas de La soledad de las formas:


Fantasmas

El centro de la lengua es imperfecto como pequeñas láminas de uranio. Después lo vertical. En la saliva, temblar en carne viva es la frontera contra lo que se esfuma. Lo que dijimos límite es orquídea. Tan frágil entre huellas es este pasadizo que se borra. Alzada como el humo, quién vuelve a aparecer. La borrosa celeridad del paso, aquello que amenaza: ser primero ceniza, luego humo. La rigidez, entonces, elevada se va hundiendo en el centro del hueso: pequeñas transparencias invocadas como si fueran nombres imperfectos. La ruina de la imagen como un tránsito siempre hacia el mismo laberinto en donde fluye un torpe manantial.

martes, 18 de diciembre de 2012

Dori Campos: Ondas y partículas

Llegamos al final del primer año en la andadura de Sol y sombra con la publicación de la tercera plaqueta de la colección: Ondas y partículas. En este poemario, Dori Campos continúa la línea iniciada en La lengua se abre paso (Kattigara, 2011), y nos ofrece diez poemas que giran esencialmente en torno al amor.  En sus versos se solapan lo deseado y lo vivido, el recuerdo y la experiencia, conformando imágenes que remiten al plano del erotismo y a la poética de los cuerpos.


Al igual que los anteriores números, esta edición cuenta con una ilustración de María Saro, y consta de 50 ejemplares firmados y numerados. Se puede encontrar en la Librería Gil, en el Espacio Kattigara y en La Otra Librería, todas ellas en Santander. Este es el poema que abre la plaqueta:


Silencio que cae estrictamente solo,
copa de nieve en la conciencia,
atento a una brizna que salude al pensamiento.
No espero aquí que me distraiga la madeja enredada
de otras voces.
Solo este silencio a golpes de sol entre la helada.
Que traiga luz esta velada incierta para vernos como somos
envoltura blanca, ir callado de los nómadas.
Y se retire la sangre, se haga a un lado.
Que salga fuera el río rojo, el inflamado líquido
que estorba.

sábado, 20 de octubre de 2012

Lurdes Martínez: La huella termita

El segundo poemario de la editorial, La huella termita de Lurdes Martínez, acaba de salir a la luz. En los diez poemas que componen esta plaqueta, la autora condensa imágenes de una gran potencia visionaria, alcanzando una fuerte tensión poética en un lenguaje depurado que además arrastra una evidente sedimentación afectiva.

La edición de esta plaqueta incluye una ilustración de cubierta realizada por María Saro, y consta de 50 ejemplares firmados y numerados por el autor. Al igual que el título anterior (Tahúres y emplumados), se encuentra disponible en la Librería Gil de Santander.


A continuación incluimos dos de los poemas que componen La huella termita:


Enjambres de abedules
liman oscuridades
el arrebato escindido
de una tierra yugular.
Un sol negro calcina pilares
anudados por hilos de viento
a una mano ansiosa
del sudor que exhala tu espalda.
El día se encoje, perplejo.

*

Ante el puerto sepultado
tocan a rebato
pero estamos lejos de allí donde
la piedad se encadena al aburrimiento
y el temor a la cólera.
La aguja de la memoria borda en nuestra piel
la promesa del sueño.

jueves, 28 de junio de 2012

Mateo Rello: Tahúres y emplumados

El primer título de la colección acaba de salir a la luz. Bajo el título de Tahúres y emplumados, Mateo Rello nos ofrece un recorrido a través de ocho poemas en los que cuestiones como el azar y la identidad forman un sugerente entramado poético. La plaqueta concluye con un envido como culminación de este tránsito por los sutiles senderos por los que la fortuna se infiltra en la historia. En las primeras líneas de dicho envido, el propio autor explica la razón de ser de este poemario:
«Me ocupan desde hace tiempo algunas cuestiones que se plantean en los territorios de la identidad —individual, y de esa imposible colectividad que llamamos civilización occidental—, y sobre lo aleatorio o arbitrario de sus mapas. Estas cuestiones son las que se relacionan con el mero azar y la fortuna, pero también con analogías profundas; y cuestiones relacionadas con el secreto y su papel vertebrador de la, como diría Guy Debord, sociedad del Espectáculo; con la impostura que disfraza el carácter inevitablemente fragmentario del saber académico, y con lo conmovedor de nuestros intentos por preservar la base física de ese saber (papel, tela, pigmento, madera, piedra), como si el tiempo no fuera vasto e indiferente. Me ocupan, decía, todas esas cuestiones y su importancia en la construcción convencional y frágil de dicha civilización occidental y, en suma, del persistente relato ilusorio del Progreso. Nadie piense, sin embargo, que aquí escribe otro posmoderno: «Utopía, siempre; justicia, ya» me parece un hermoso lema. Por lo demás, el misterio, la ironía y lo novelesco son los mimbres con los que trabajo. Estos poemas abordan algunas facetas de ese proyecto.»

La edición de esta plaqueta incluye una ilustración de cubierta realizada por María Saro, y consta de 50 ejemplares firmados y numerados por el autor. A continuación incluimos uno de los poemas que componen Tahúres y emplumados:


Ulises

A Enrique Badosa, por su generoso magisterio.

Abres, tahúr, los ojos de repente: es medianoche, estás
en lo hondo del bosque, no entre tus sábanas. Tienes
llena de musgo la boca, y vas tocado
con una absurda guirnalda de flores
que se deshace en tu cabeza.

Te mira con piedad hasta el porquero.
                                                                  Para él,
las certezas y la saciedad.
Tú vives
                     en un bucle de aire,
eres un habitante de los puentes.
Ávido, arisco, desvelado, vagas
por los pasillos,
balbuceas, fantasma,
como a punto de decir un nombre
que desconoces, y en ese mismo trance,
en ese filo
                      te consumes. Eres tú
el morador de los puentes:
sólo tu sombra toca el suelo.

Abres los ojos de repente, es medianoche, estás
en tensión asomándote
al balcón del palacio, y te ahogas;
los abres —medianoche, tahúr— y te sorprendes
recorriendo la blonda de espuma de la isla;
los abres y no estás en el precario
límite de tu piel;

en vano, ya lo sabes, te embruteces
con las hecatombes, con el vino
cada vez menos rebajado.
No se cierra esa puerta tras de abrirla
y el hechizo es tu casa —es tu exilio—,
amarrado al palenque de un instante,
para siempre sumido
en un silbo de sirena.

Extranjero, tahúr, ya no te pertenece
el reino de la vida. Quedas
a las puertas de un reino insoportable.